Las carnes y proteínas en la pirámide alimenticia tienen un gran valor, generalmente y según la dieta que lleve el consumidor, pueden representar el ingrediente principal de una comida.

Las proteínas son partículas que son esenciales para el desarrollo físico del cuerpo humano. Establecen las bases de crecimiento de cada parte del organismo y su funcionamiento.

Estas moléculas se encuentran en todos los tipos de carnes, rojas o blancas, y a su vez están compuestas por los aminoácidos esenciales, que son aquellos que el cuerpo humano no produce, por eso resulta tan importante el consumo de proteínas para una vida saludable.

¡Los hábitos adecuados son ideales en la alimentación!

Mantener un hábito alimenticio adecuado, permite que el consumidor posea una salud estable y controlada. Por eso se establecen como componentes vitales en las pirámides alimenticias.

La carne acompañada del huevo y el pescado, representan la principal fuente de proteínas biológicas que pueden encontrarse.

Además, su gran composición nutricional le permite contribuir de forma positiva en el proceso de alimentación que decida llevar el consumidor.

Los aminoácidos esenciales son los que el cuerpo humano no produce, como por ejemplo el hierro, fosforo, zinc y diversos tipos de vitamina B.

El constante consumo de carne, ofrece al cuerpo humano la posibilidad de absorber grandes cantidades de hierro, que también pueden conseguirse en verduras y legumbres pero en menor cantidad.

Los niveles de grasa presentes en las carnes son algo que suele preocupar a los consumidores que desean llevar una dieta saludable.

Esta puede ser controlada a través del tipo de pieza que se elige, el tipo de carne y la edad del animal, es muy fácil identificar una carne magra de una carne con gran cantidad de grasa.

Recomendaciones establecidas para el consumo de carne y proteínas en la pirámide alimenticia

Cada país establece la estructura de su pirámide nutricional de acuerdo con varios factores, sin embargo casi todos coinciden en lo mismo, las raciones recomendadas para ingerir diariamente.

El consumo de carne recomendado por expertos nutricionistas es de máximo cuatro raciones semanales de carne, con cortes totalmente magros y con la menor cantidad de grasa que sea posible. Dichas raciones no deberían superar los 125 gramos cada una.

Sin embargo, estas recomendaciones han sido han sido reformuladas en varias ocasiones, al punto de proponer que las carnes blancas, el pescado y los mariscos otorgan mayores beneficios y se pueden consumir en mayor cantidad.

A pesar de estas variaciones en las recomendaciones, todos coinciden en que si se trata de carnes rojas, el consumo no debe exceder a las cuatro raciones semanales, además proponen agregar a la dieta establecida, el consumo de carnes y derivados con un poco de mayor contenido graso.

Entre tanto, las proteínas pueden encontrarse en gran variedad de alimentos sin que sea una única fuente cualquier tipo de carne.

Existen dos tipos de proteínas: las proteínas con un alto valor biológico  y las proteínas con un bajo valor biológico. La diferencia entre una y otra según los expertos en la materia, es que las primeras ofrecen mayor calidad ante las segundas.