Los lácteos en la pirámide alimenticia se presentan con una de las categorías que debe mantener un consumo activo y constante.

Bien sea en su forma líquida o a través de sus derivados, este producto puede ofrecer grandes beneficios si se consume de la manera apropiada

La pirámide alimenticia se estableció con el propósito de ofrecer a los consumidores información sobre los productos que mayor bienestar otorgan a su salid, además se les recomienda la frecuencia de consumo ideal.

Los lácteos en la pirámide alimenticia están ubicados en los primeros escalones, lo que señala que el consumo debería ser diario, para de esta forma aprovechar los nutrientes que ofrece de forma constante.

Las recomendaciones…

Los expertos han recomendado que las personas consuman al menos tres raciones de lácteos al día, sin embargo existen condiciones según el tipo de lácteo que se vaya a consumir.

Si se refiere a leche líquida, se recomienda un vaso, lo que equivale a una ración. Si se trata de algún yogurt, lo recomendable son dos vasos de tamaño estándar.

En caso de que se trate de queso, la cantidad recomendable puede llegar hasta los 125 gramos según el tipo de queso que sea.

El consumo de lácteos debe ser con productos naturales. Productos como el flan, helado o natillas están contemplados en la categoría de dulces y grasas, por lo cual no se clasifican como lácteos.

La leche y sus derivados poseen gran cantidad de cualidades para la salud, entre los que destacan las proteínas de gran valor biológico.

Esto significa que las proteínas cuentan con una composición totalmente completa, con todos los aminoácidos esenciales que el organismo no produce de forma natural, por lo cual deben consumir.

Estructura nutricional de los lácteos en la pirámide alimenticia

Los lácteos contienen altos niveles de calcio que resultan como el mejor complemento para la salud de los huesos.

Cuentan con vitamina, encargada de permitir que el calcio logre adherirse a los huesos, convirtiéndose en la fórmula perfecta para huesos saludables y bien formados.

Los niveles de azúcar pueden ser controlados de acuerdo con el manejo que tenga cada producto. La lactosa es el principal elemento azucarado y tras la producción de productos como el queso y yogurt, esta desaparece casi en su totalidad.

El mayor problema que presenta el consumo constante de leche y sus derivados, es el alto nivel de grasa que presenta, porque es un producto de origen animal.

Esto significa que si no se toman las medidas y controles necesarios, puede desencadenar una condición cardiovascular importante.

El elemento principal en la leche y quizás uno de los más importantes es el agua, ingrediente que la convierte en liquida, esto a su vez aporta grandes beneficios a aquellas personas que presentan cierta resistencia a tomar líquidos.

La leche y sus derivados han estado presentes desde principios de la historia. Ha sido un gran aportador de nutrientes, vitaminas y minerales para la formación del ser humano, por eso es importante su consumo diario e incluirla en la dieta.